Si queremos comer por un precio razonable unas raciones abundantes en nuestro viaje a Cuba podemos pasarnos por alguno de los numerosos “paladares” que hay en la isla.
Los llamados “paladares” son restaurantes privados, instalados en las casas particulares, que ofrecen unos exquisitos platos criollos de sabor casero. Tienen pocas mesas, pues no pueden sobrepasar los dieciséis comensales distribuidos en cuatro mesas, el ambiente es familiar y agradable. Debido a la presión que ejerce el régimen castrista en todas y cada una de las actividades del pueblo cubano, los paladares están sometidos a un férreo control estatal, que ha terminado por arruinar un buen número de estos restaurantes. No pueden servir más de doce platos; no pueden servir buey o mariscos; los precios están regulados y deben pagar fuertes impuestos y multas en el caso de infringir las incomprensibles leyes. Por ejemplo, no pueden aparecer en la guía telefónica y los empleados deben pertenecer a la familia de la casa donde se ubican. En cualquier caso, la comida es magnífica y muy asequible. Los platos son muy abundantes y algunos se acompañan del arroz con frijoles típicamente cubano.
El nombre de “Paladar” está cogido de una telenovela brasileña que a principios de los noventa hizo furor en Cuba. La protagonista en la serie monta un pequeño restaurante al que llama “El Paladar”, nombre que finalmente y con el boca a boca ha terminado imponiéndose para denominar a estos restaurantes cubanos.
Al ir a los paladares fomentamos una iniciativa privada y contribuimos a la economía de las familias que viven de su propio esfuerzo, y no de las ayudas del régimen comunista. Algunos incluso se han convertido en establecimientos con reconocimiento mundial.
Si viajas a Cuba y comes en alguno de estos establecimientos no olvides, a tu regreso, mencionar a tus amigos y familiares el nombre y lugar de los mejores.

Escrito por viajaacuba 




















